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  • Svetoslav Tihomirov Kostov

Geolocalización de los ciudadanos por motivos sanitarios durante el estado de alarma

Actualizado: abr 10

Tras la publicación de la Orden SND/297/2020, de 27 de marzo, por la que se encomienda a la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, el desarrollo de diversas actuaciones para la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 en el Boletín Oficial del Estado, han surgido de nuevo las dudas si los datos utilizados son anónimos, y si es necesario el consentimiento expreso de los ciudadanos para el uso de dichos datos.

En primer lugar, todos ya tenemos muy vistas determinadas normas tanto europeas como nacionales, concretamente, nos referimos al Reglamento General de Protección de datos de la Unión Europea y la Ley Orgánica de Protección de Datos 3/2018, las cuales exigen que para que sean tratados nuestros datos personales tenemos que dar nuestro consentimiento, pero también se prevén excepciones como los que mencionaremos a continuación.

Entre las consideraciones del Reglamento General de protección de datos, podemos ver que se considera como lícito el tratamiento de datos cuyo objetivo sea el control de epidemias y su propagación, que es nuestro supuesto. Entendiendo por licitud, el trato de datos de carácter personal sin el consentimiento expreso del afectado, esto es debido porque se entiende que está en juego un bien que tiene mayor relevancia jurídica. Concretamente, del art. 9 del citado Reglamento podemos deducir que pueden ser tratados los datos que revelen el origen étnico o racial, las opiniones políticas, las convicciones religiosas o filosóficas, o la afiliación sindical, y el tratamiento de datos genéticos, datos biométricos dirigidos a identificar de manera unívoca a una persona física, datos relativos a la salud o datos relativos a la vida sexual o las orientaciones sexuales de una persona física, cuando exista un interés público y se pretenda proteger contra amenazas graves para la salud, al igual que la evaluación de las prestaciones de servicios de asistencia sanitaria y social.

Muchos pueden considerar que algunos de los datos a los que se puede tener acceso no son necesarios para el estudio de la evolución de la pandemia, pero acuérdense del caso de la secta en Corea del Sur, Iglesia de Jesús Shincheonji, y la rápida propagación de la infección entre los fieles. Al igual que cabe aclarar, que los datos a tratar, deben limitarse a los estrictamente necesarios para llevar a cabo el objetivo final, que es salvaguardar los intereses vitales de las personas físicas.

En cuanto a la Ley Orgánica de Protección de Datos se refiere, todo lo relacionado con los datos personales para la investigación en salud, se rige por lo dispuesto en la Disposición adicional decimoséptima, la cual en su apartado segundo, concretamente en la letra b), indica que las autoridades sanitarias e instituciones publicas con competencias en vigilancia de la salud pública podrán llevar a cabo estudios científicos sin el consentimiento de los afectados en situaciones de excepcional relevancia y gravedad para la salud pública, que volviendo a reiterar, es nuestro supuesto.

Una vez puestos en cómo está el panorama legal referente a la privacidad de nuestros datos, es momento de ver para qué servirá la geolocalización según la Orden ministerial.

  • En primer lugar, se encomienda el desarrollo de una aplicación informática que permitirá a los usuarios de esta realizar autoevaluación en base a los síntomas médicos que comunique, acerca de la probabilidad de encontrarse infectado por el COVID-19, al igual que ofrecerá información al usuario sobre la enfermedad, y proporcionará consejos prácticos y recomendaciones de acciones a seguir según su evaluación. Asimismo, la aplicación permitirá la geolocalización del usuario para verificar que se encuentra en la comunidad autónoma en la que declara estar.

  • En segundo lugar, se desarrollará un asistente conversacional/chatbot para ser utilizado vía WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería instantánea. Proporcionará información oficial ante las preguntas de la ciudadanía.

  • Finalmente, siguiendo el modelo emprendido por el Instituto Nacional de Estadística en su estudio de movilidad, y a través del cruce de datos de los operadores móviles, de manera agregada y anonimizada, se llevará a cabo un análisis de la movilidad de las personas en los días previos y durante el confinamiento.

Ahora bien, como se puede ver, en el primer supuesto, nos encontramos ante una aplicación que requieren de su instalación en nuestro terminal, lo cual significa que, al dotarnos de tales servicios, aceptamos los términos de uso, y, por tanto, damos nuestro consentimiento expreso del uso de nuestros datos. Respecto del chatbot, es necesario que guardemos el número de teléfono +34 600 802 802 en los contactos, lo cual de nuevo puede significar el consentimiento expreso si el mismo se dedica a recopilar datos de carácter personal.

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